viernes, 18 de marzo de 2011

De proyecto a producto. El camino del triunfo o del fracaso.

Apasionante. Excitante. Más o menos, así se siente uno cuando tiene una idea de negocio. No hay tiempo para respirar, se olvida satisfacer las necesidades básicas, no existe nada más que la idea y su desarrollo, ... hasta que nos chocamos con la realidad. La creación de un proyecto es una de las sensaciones más interesantes que puede tener una persona; el paso de proyecto a producto, una de las más alienantes. No marcar bien los tiempos, falta de preparación, no priorizar, etc se convierten en una losa lo suficientemente pesada para que buenas ideas se queden en el camino. Cuando tengas dudas, planteate el motivo por el qué estás creando; minimiza, simplifica los problemas y los errores son más sencillos de resolver por unidades y no por packs.

En primer lugar, no he conocido a ningún emprendedor vago, una buena idea sin esfuerzo es un coche sin gasolina. Para crear buenos productos, es importante realizarlos en disciplinas en las que seamos especialistas; de esa manera, siempre será más fácil mejorarlo e implementarlo; buscar sus pros y sus contras, etc. Pero, llegado el momento cuando el proyecto sea "good enough", hay que lanzarlo para convertirlo  en producto. Gracias a Dios, el producto nunca será demasiado bueno, mal futuro nos espera si no tenemos margen de mejora. En estos tiempos, gracias a los Social Media, lanzar un producto es más "sencillo" siempre y cuando sigamos unas pautas.

  1. El objetivo. Esto es primordial porque marcará si es mejor hacer publicidad “clásica” o hacer redes, o qué redes tocar, y que política de contenidos, etc. etc…. Lo establece el cliente pero el proveedor puede ajustarlo o incrementarlo si ve que hay acciones que son sinérgicas o complementarias (aquello de que un mismo contenido puede servir para varios sitios sin asignar recursos adicionales).
  2. Ahora tocará hacer búsquedas en Google. El cliente te dirá, y tu puedes añadir, las palabras por las que la gente busca ese servicio o producto. Eso te dará una idea de donde está el consumidor, quien es su competencia (ver punto 3), si hay lugares donde se habla de temas relacionados y que tienen mejor ranking que las propias empresas que venden el producto o servicio, si existen influenciadores que hablen de ello, etc… eso nos puede dar mucha info de donde hay que dirigir los esfuerzos. Con las dos primeras páginas de resultados basta. Y solo Google… tiene el 90 y pico por ciento de cuota.. al menos en España.
  3. Analizar los competidores del cliente. Se aprende mucho de la competencia… es posible que algunos ya hagan Mk Online. Céntrate en 4 ó 5 como máximo. Mira como tienen su web, si hacen SMM, que posición ocupan en las búsquedas de Google, por qué palabras posicionan, si tienen sus sitios sociales conectados, que política de contenidos siguen, como se relacionan con sus contactos, etc.
  4. El consumidor. El punto 2 ya nos habrá dado información de por donde se mueven las personas, si crean grupos y dónde alrededor del tema, etc.. pero ahora podremos entrar a buscar en los sitios y con calma descubrir si, por ejemplo, en LinkedIn o en Facebook hay un grupo o si existe un blog donde se reune un montón de gente para hablar del mismo tema. Empezar por los sitios grandes y luego, si hay tiempo, ganas y recursos, uno puede entretenerse en buscar en redes tipo Ning, por ejemplo.
  5. También puede ser interesante usar Google Trends para saber si las palabras que os ha dicho el cliente son las que realmente se buscan en internet y en que volumen.
  6. Análisis Interno de la empresa. No se trata de auditarla, se trata de saber con que recursos humanos y económicos cuenta para avanzar en el proyecto, saber cuanto venden en su tienda (si es que tienen), sus fortalezas, las limitaciones, saber si hay cosas que ya no quieren hacer (no les gusta facebook o no quieren posicionarse políticamente, por ejemplo). Es importante saber su posicionamiento para poder definir después la política de sitios y de contenidos y donde publicar nuestros anuncios y banners.
Por David Soler Freixas

Por último, recuerda: trabajo, ilusión, tesón y una pizca de suerte son fundamentales a la hora de empezar cualquier actividad en la vida. Ojala te sirva de ayuda.